¿PODEMOS DETECTAR LA DISLEXIA A LOS 4 AÑOS DE EDAD?

La ciencia, o una importante parte de ella, parece vivir inmersa en una inclemente lucha contra el tiempo. Detectar antes, diagnosticar antes, rehabilitar o reeducar antes… enormes desafíos que siempre parecen susceptibles de mejora. Lo que hace veinte años era una victoria contra las horas, los minutos y los segundos, hoy no es sino un resultado mediocre, mejorable. Tal vez, aquellos que dedican su vida a luchar contra las injusticias de la biología, por triste que parezca, están condenados a nunca quedar completamente satisfechos, a querer arañar siempre un resultado mejor. Ojalá que dicha insatisfacción dure, pues serán muchos los que se beneficien. En lo relativo a las dificultades de aprendizaje de la lectoescritura o dislexia, nuestra capacidad de detectarla a edades tempranas no es un asunto menor. La dislexia, que llega a presentarse entre el 8,6% (Jiménez, Guzmán, Rodríguez y Artiles, 2009) y el 11,8% de la población (Carrillo, Alegría, Miranda y Pérez, 2011), es, de manera muy probable, uno de los mayores atajos que existen hacia el fracaso escolar (Cuetos, 2008). Además, su detección a edades tempranas es crucial. (Leer noticia completa)

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